Hace 8 meses:
Se escucha en la última casa del barrio más humilde del Zona Poblada “ALAN GARCÍA”:
“¿Cómo que estas embarazada? … ¿Quién es el padre?”
“Lo siento mamá, pero no te preocupes lo voy a abortar”
Hace 6 meses:
Se escucha en un cuarto del Centro de Salud “Nueva Esperanza”; ante una mujer embarazada inconsciente en una camilla:
“No puede ser posible, ¿Cuántas veces hemos visto a esta joven en este hospital?”
“Cuatro o Cinco, Doctor. Según ella no quiere tener a esa niña”
Hace 3 meses:
Se escucha en una calle de la transitada Av. Larco, a las 2.23 AM:
“No puedo creerlo, ¿Cuánto llevará esta chica aquí en este frio?”
“Tranquilo Capitán, esta chica es conocida por aquí, para en las esquinas borracha y drogada…”
“Me da igual si es conocida o no; tenemos que moverla, no sé puede quedar aquí… Encima está embarazada…”
Hoy (Actualidad):
Se escucha en el hospital “Virgen de la Candelaria”, donde se encuentran el director del hospital, 2 doctores y 3 enfermeras; alrededor de una joven embarazada que esta en sus últimos días;
“Tenemos que tomar una decisión, esta chica está muy grave, o salvamos a la joven o a la niña que esta por nacer”
En eso una enfermera se da cuenta que la joven esta balbuceando algo, se agacha y coloca su oído izquierdo a centímetros de la moribunda joven y repite: “Sal…ven… a mi niña…”
Los doctores se apresuran a realizar la operación, después de media hora de trabajo quirúrgico por fin logran sacar a la niña:
“No puedo creer que esta niña sea tan hermosa, después de lo que tuvo que pasar en el vientre de su irresponsable madre…”
El Doctor no sabia que era, pero había algo especial en esa niña, estaba muy tranquila y era tan hermosa para ser una recién nacida.
“Doctor, la joven milagrosamente esta bien y quiere ver a su hija”
“… Dígale… que… murió, que su hija nació muerta…”
“Pero Doctor, la niña…”
“Ya le dije enfermera, dígale que la niña nació muerta; eso le enseñará”
El Doctor ve por las lunas del cuarto a una joven madre incrédula de la muerte de su hija, mientras abraza con fuerza a la niña, y va a su casa con su infértil mujer…
En su carro este Doctor, logra colocar a la infanta en el lugar del copiloto; mientras maneja le va hablando… tratando de enmendarse y hallar la razón por la cual secuestro a esta hermosa niña:
“No te preocupes, hice lo mejor para ti. ¿Qué vida te hubiera esperado con esa inconsciente madre?, desde hoy serás una más de mi familia. Pero tenemos que buscarte un nombre ¿No?”
El Doctor tenia un encuentro de sentimientos, ya que estaba feliz que por fin le daría a su esposa una hija, por otro lado tenia miedo de lo que le pueda ocurrir si alguien le descubriese. Mas mientras estaba en el trayecto, imaginaba como se iba a poner su mujer cuando la sorprenda llegando temprano del trabajo y trayéndole de obsequio una hija.
El trayecto estaba por culminar, y los nombres que tenia el Doctor para la niña no parecían agradarle mucho, hasta que se le ocurrió el nombre perfecto y frenó de golpe para poder celebrar que había encontrado el nombre perfecto.
Agarro a la niña, le quitó el cinturón de seguridad, la alzo en brazos y le dijo: “Me costo trabajo, pero por fin pude encontrar el nombre perfecto para ti, te llamarás como mi madre, te llamarás ESPERANZA”
Mientras el Doctor celebraba que el nombre era perfecto, por fin podía divisar su casa, se estacionó, agarró a ESPERANZA; y entró a su casa pero parecía que no había nadie allí. Pero escucha ruidos en su alcoba, sube sigilosamente para no despertar a la niña, abre la puerta y no puede creer lo que sus ojos ven…
Su mujer y su hermano, fornicando ensima de su cama, el doctor se quedo parado viendo el espectáculo; mas los protagonistas ni se inmutaban, ni siquiera se daban cuenta de la presencia de él.
El doctor no sabia que hacer, cerró la puerta de su dormitorio, bajó a la sala. Se sentó en el sillón colocó a ESPERANZA a su lado, y se agarro la cabeza, solo atinó a decirle a la niña: “Todo esto… es por tu culpa… te odio..”
En ese instante presa de la infidelidad, presa de la furia y la humillación; quiso matar a ESPERANZA; pero dentro de él sabia que ella no tenía culpa de nada.
Fue al santuario que preparó años atrás en memoria de su madre, agarro un collar de oro que era de la difunta, se la colocó en el cuello a la niña; la besó y le dijo: “Tu no tienes culpa de nada, por favor perdóname, espero que encuentres un buen hogar… me hubiera encantado poder llamarte hija y hubiera llorado de alegría cuando me llamarás papá”
Envuelto en lágrimas dejó a la niña sobre el sofá, bien abrigada y con el collar brillando, como si la niña le diera vida.
Se fue a su escritorio, y sacó un revolver, subió a su cuarto; y se escucharon cinco disparos, después de un momento se escucho el último disparo.
…
Las horas pasaron y la niña no parecía darse cuenta de que no tenía ni un día de nacida y ya tenía en su haber más de un par de muertes.
La niña no tenía a nadie, no tenía un hogar, no tenía una familia, ni una madre que la acobijaran.
…
La policía llegó, encontró tres cadáveres y una hermosa niñita llorando, con una preciosa cadena de oro que tenia un dije, y este decía:
“En tiempos de oscuridad la ESPERANZA es lo último que se pierde”